Marina & Jaime

Antes de saber siquiera que me casaba, mi mejor amiga que sí se casaba me preguntó: “¿crees que es ser muy caprichosa si contrato a una wedding planner?” mi respuesta fue: “Yo si me caso algún día, no dudes que acudiré a una wedding planner y, además, ya sé a quién acudir.”

Y así fue. Meses después supe que me casaba y fue cuando finalmente me puse en contacto con Marián. Después descubrí que Migue, amigo de mi marido del colegio e íntimo amigo de mi prima, había empezado a trabajar con su hermana hacía un tiempo así que, ¡al final todo quedaba en familia!

Desde el principio supimos que estábamos en las mejores manos y nos dejamos llevar al 100%, sabiendo que la experiencia de Marián era base más que suficiente para confiar en ella total y absolutamente en todas las decisiones que tomamos. Nunca tuvimos que preocuparnos de pensar que nos habían pasado un presupuesto mal hecho, ni que los servicios que nos daban iban a ser de mala calidad. Con ellos es ir a lo seguro, a la calidad por encima de todo. Es cierto que el trabajo durante todo el año de negociaciones, contactos, detalles, decisiones, cambios de último momento, solución de problemas sobrevenidos en los que al final siempre se encuentra solución, etc. son mucho más fáciles con alguien como Marián a tu lado, pero para mí, sin lugar a duda, el momento en que más agradecí el trabajo bien hecho y la dedicación absoluta fue el gran día, el Día B.

El día de nuestra (no) Boda pudimos disfrutar de uno de los mejores días de nuestras vidas en todos los sentidos, no nos preocupamos ni por el más mínimo detalle, estábamos en buenas manos. Con decir que tuvimos tiempo de comer tanto en el aperitivo como en la cena sin tener que estar pendientes de que todo fuera como tenía que ser, eso sí, todo lo que los nervios nos permitieron. Si hubo algún problema en la cocina, con algún plato, alguna canción, algún invitado…no supimos de su existencia y eso es gracias a ella.

Por todo esto, sólo nos queda agradecerte todo lo que has hecho durante este año, que nos casaríamos una y mil veces más y gracias, gracias, gracias por contribuir a hacer de este día uno de los mejores de nuestras vidas y que jamás olvidaremos.

TUVIMOS LA (NO) BODA MÁS INCREÍBLE QUE PODÍAMOS IMAGINAR.

¡Un beso enorme!

Marina y Jaime

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