Melania y Dámaso

Melania & Dámaso

Aún no me puedo creer que esté aquí, escribiendo para esta página que tantas veces abrí, sólo para dejar volar mi imaginación e imaginarme una de las protagonistas de las historias de amor que aparecían en las fotos…

Mi madre es la presidenta del club de fans de Marián, no desaprovechaba cualquier oportunidad para susurrarme lo maravillosa que era la última boda que había colgado Marián en la web, lo maravillosa que se imaginaba mi boda si Marián y Miguel Ángel estaban implicados, que si había pensado en contratar una wedding planner, que si conocía alguna, ¡que si pensaba casarme algún día!

Para ser sinceros, los planes de boda nunca formaron parte de nuestra relación y supusieron ciertos conflictos en algún momento, pero yo, como buena hija (aunque a escondidas), hacía caso de mi madre y me encontré varias noches paseando por las historias de cuento de su web y fantaseando con momentos en los que la que sujetaba el ramo era yo. Tengo que confesar que mi recién estrenado marido es la persona más generosa que he conocido en mi vida, y llegó el día que yo tanto había ansiado, y en el que sólo por hacerme feliz, fue capaz de cambiar sus ideales y convertir mis deseos en los suyos. Bien, pues esa misma noche, ansiosos ante la idea de organizar algo inolvidable, llovían las ideas: bosque, mar, colores, amigos, intimidad, Mediterráneo… llegamos a casa y nos pusimos como locos a mirar ideas por internet y cuál fue mi sorpresa, que todo lo que buscábamos nos llevaba a la misma página: Pasión Eventos.

Fue tan evidente que era lo que buscábamos, que esa misma semana llamaba a mi madre para pedirle que me pusiera en contacto con ellos. ¡¡Se alegró más de que le dijera que iba a llamar a Marián que del propio hecho de que me fuera a casar, y mira que había sido insistente!!

De nuestra relación con Marián, hay tres momentos que han quedado clavados en mi memoria para siempre, y uno de ellos fue en aquella primera visita. “Decidme cómo es vuestra boda ideal”, nos dijo. Allí dejamos volar nuestro gran anhelo: nuestro bosque, nuestro mar, nuestra Mallorca, nuestros amigos, nuestro menú diferente, nuestra manera de ver un día tan personal… y allí fue cuando nos cautivó: “Conozco ese sitio, creo que tengo algo perfecto para vosotros…” Al darnos el feedback de cómo había captado ella nuestra idea… es algo que aún no sé si sabría explicar, en ese momento no sólo nos enamoró, sino que sentimos que dejábamos nuestro tesoro en las mejores manos, que iba a ser mágico y que iba a convertir nuestro sueño en realidad, y cuánta razón teníamos!

El segundo momento que recordaré siempre fue en la visita a la que fue “nuestra finca”. La había dejado para el final porque sabía que era la guinda del pastel, era sencillamente perfecta para nosotros, no creo que hubiéramos podido imaginar un sitio más acorde con nuestro estilo. En una escalera de piedra, una sala de techos altos imaginando cómo quedaría todo, Dámaso y yo empezamos a divagar sobre qué pondríamos en cada sitio cuando Marián nos dijo “yo creo que algo de estilo más romántico como Melania, pero con un toque más desenfadado como Dámaso sería perfecto, esto aquí, allí podríamos hacer esto otro, esto de acá no os lo recomiendo porque no es lo que buscáis…”. En aquel momento, me acordé de todas mis amigas (por suerte o por desgracia hemos sido casi los últimos en dar el paso), en cuántas veces escuché decir que sus wedding planners no habían entendido su concepto, no habían entendido su personalidad, no habían captado su esencia… Me impresionó tantísimo lo mucho que nos conocía ya, el mimo con el que buscaba lo ideal para nosotros, lo en serio que iban las entrevistas que nos había enviado para conocernos mejor, para saber cómo era nuestra historia, para saber qué era exactamente lo que queríamos… En ese momento entendí, y lo siento por todas mis amigas, que mi madre tenía razón, que era la mejor y que teníamos la suerte de que iba a convertir nuestro sueño en realidad.

Los meses de organización fueron como los meses de embarazo, por lo menos en mi caso, los viví en un estado de felicidad extrema cuando pensaba en lo que teníamos entre manos, aunque los nervios aumentaban a medida que se acercaba la fecha. Si tuviera que destacar algo de todo ese tiempo, sería la sonrisa de Marián las veces que nos reunimos en la oficina. Cómo llegábamos con un saco de dudas, de problemas (que resulta que no existían) de cosas que no sabíamos cómo plantear y ella conseguía convertirlos en algo natural y sin agobios…

Y así llegó el gran día. Yo, que soy una dramática incurable y como buena novia, estaba muy nerviosa, y entonces llegó el tercer recuerdo inolvidable: allí llegó Marián, impecable y preciosa como siempre, con una tranquilidad, una sonrisa tan relajada y me dio un abrazo fuerte que fue como un relajante. “Está todo hecho, va a ser maravilloso, tú solo disfruta”

Mi querida Marián: hoy, tres meses después del gran día quiero que sepas que disfruté, y disfruté más de lo que en mis mejores sueños era capaz de imaginar. Y lo hice no sólo porque hiciera sol, porque estuvieran mis amigos, mi familia, mis niños, sino porque no tuve que preocuparme ni un solo segundo de qué había que hacer, porque en el único momento en que tuve una duda levanté el cuello para buscarte y estabas justo a mi lado para preguntarme qué me inquietaba, porque fue perfecto Marián, no sé cómo lo haces, pero haces magia, conviertes calabazas en carrozas, tú fuiste mi Hada Madrina y aún me emociono sólo de pensarlo.

Hoy, como buena hija (aunque a escondidas) miro tu página y veo las maravillosas historias de amor que compartes y una de ellas es la mía. Gracias Marián, porque fuiste apasionada en tu trabajo, cómplice, comprensiva, paciente, cercana y sobre todo profesional. Sé que por tu vida pasarán muchos “Melania y Dámaso”, pero tú siempre serás única para nosotros y formarás parte de nuestra historia. Tú y todo el equipazo que formaste, en especial Helena, Abraham, Esther y Jonás, habéis dejado un sello perfecto y habéis redondeado un día que seguro será uno de los recuerdos que nos acompañen para siempre.

No nos cansaremos nunca de daros las gracias,

Melania y Dámaso

Madre de la novia

Ver a una hija feliz es la máxima aspiración que puede tener una madre. Verla y sentirla tannnn feliz superó todas mis expectativas.

Esa sonrisa que dibujaban sus caras en todo momento formaban parte del mágico trabajo que hizo Marián Darder y su Pasion Eventos.

No tengo palabras para describir un sueño hecho realidad.

Es imposible decir que fue perfecto porque estoy segura que debe haber otra palabra que describa algo que va más allá de la perfección.

Gracias por crear para ellos unos momentos tan inolvidables.

Hasta la luna y el sol se conjugaron para estar alineados al mismo tiempo y no perderse ni un detalle de los miles que había.

Y estoy segura que las casualidades no existen… además de tu trabajo impecable y maravilloso se respiraba mucho amor y eso es un valor añadido… Amor de los novios, amor por sus hijos, amor exultante por la amistad y nos arropó el amor con mayúsculas de ese vínculo que desde hace tantos años sentimos nuestra familia y la tuya… Allí estuvieron todos los que no podíamos ver para bendecir lo que tanto amaron.

Enhorabuena Marián Darder… Eres la mejor y la única capaz de conseguir todo eso.

Siempre en mi corazón.

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